Desarrollo de habilidades no cognitivas
El desarrollo de las Competencias No Cognitivas indica la mejora de capacidades que no están necesariamente relacionadas con el rendimiento académico, pero de las que dependen en gran medida las industrias y las mejoras en la vida de las personas. Estas competencias son la empatía cognitiva, la colaboración, la perseverancia y la expresión oral, que a su vez fomentan la adaptación, la negociación y la creación de relaciones en diversas situaciones.
Demostrar inteligencia emocional, habilidades sociales, resiliencia, autorregulación, creatividad y trabajo en equipo son ejemplos de habilidades no cognitivas. Un alumno que trabaja codo con codo y se comunica eficazmente con sus compañeros en un proyecto demuestra aptitudes para el trabajo en equipo y la comunicación. Mientras tanto, alguien que es capaz de hacer frente a las decepciones y mantener vivo el fuego interior es el caso de la escala de resiliencia.
La importancia de las habilidades no cognitivas en la educación se deriva del papel que desempeñan en consonancia con el éxito general y el bienestar de un estudiante. Los estudios indican que los estudiantes dotados de sólidas habilidades no cognitivas suelen mostrar progresos significativos en sus resultados académicos, así como en su conducta, y por ello tienen más probabilidades de graduarse. Un buen ejemplo de ello es un estudiante que posee una autorregulación que le permite controlar su tiempo y alcanzar sus objetivos académicos.
Los niños pueden desarrollar habilidades no cognitivas a través de diferentes métodos, como enseñarles a trabajar en grupo, desarrollar su conciencia emocional y animarles a fijar sus objetivos. Por ejemplo, las habilidades de cooperación y liderazgo pueden desarrollarse mediante la participación en deportes de equipo, mientras que la regulación emocional y la autoconciencia pueden lograrse mediante prácticas de mindfulness.
Las habilidades no cognitivas son básicamente las habilidades blandas, vitales para crear una cultura laboral positiva y aumentar la productividad en el lugar de trabajo. Las habilidades de comunicación, trabajo en equipo y resolución de problemas son esenciales para la cooperación y la resolución de conflictos. Por ejemplo, un empleado con buenas habilidades interpersonales es capaz de afrontar mejor los obstáculos en el trabajo, lo que hace que el equipo encuentre soluciones innovadoras y trabaje en equipo con eficacia.